Un piso de cemento o alisado sin tratar se ve gris y poroso, junta polvo todo el tiempo y se mancha con aceite o grasa apenas lo pisa un auto. Pintarlo no es solo una cuestión estética: una buena terminación lo hace más fácil de limpiar y más resistente al desgaste diario.

Tipos de pintura para piso según el uso
- Esmalte para piso: la opción más tradicional, resistente al tránsito peatonal, ideal para patios y terrazas
- Recubrimiento acrílico 3D: mayor elasticidad, disimula pequeñas fisuras del contrapiso y se aplica en más espesor
- Epoxi: la máxima resistencia mecánica y química, pensada para garajes, talleres y plantas con tránsito vehicular o exposición a aceites y solventes

Preparación de la superficie: la mitad del trabajo
- Barrer y lavar a fondo, quitando polvo suelto y residuos de obra
- Desengrasar las zonas con manchas de aceite (frecuente en garajes), porque la pintura no agarra sobre grasa
- Sellar fisuras pequeñas antes de pintar; una fisura activa se va a marcar igual a través de la pintura
- Dejar secar completamente la superficie, sobre todo si se lavó el piso
Cómo aplicarla
La primera mano suele diluirse un poco más (según la ficha técnica del producto elegido) para que penetre bien en el cemento poroso. La segunda mano va sin diluir, para formar la película de terminación. Es clave respetar el tiempo de secado antes de volver a transitar el piso: pisarlo antes de tiempo deja marcas que después cuesta corregir.

Si el piso va a tener tránsito de vehículos o contacto frecuente con aceites y químicos, te conviene directamente ir a una solución epoxi —mencionada también en nuestra nota sobre esmalte sintético o al agua— en vez de un esmalte convencional. Podés ver toda la línea de pintura para pisos o consultarnos en tu sucursal Todo Color más cercana.


