No toda fachada necesita una pintura convencional. Cuando la mampostería tiene pequeñas fisuras superficiales, textura irregular o simplemente se busca un efecto visual distinto al de una pared lisa, un revestimiento acrílico texturado suele ser mejor opción que una pintura tradicional.

Qué diferencia a un revestimiento texturado de una pintura común
Un revestimiento acrílico texturado se aplica en mucho mayor espesor que una pintura convencional, casi como una masilla fina. Esa masa extra le permite disimular microfisuras y pequeñas irregularidades de la mampostería que una pintura líquida dejaría a la vista. Además, al formar una capa más gruesa, suele tener mejor resistencia mecánica frente a golpes e impactos leves que una mano de látex exterior.
Tipos de grano
- Grano fino: textura sutil, casi imperceptible al tacto, para quien busca disimular imperfecciones sin un efecto muy rugoso
- Grano mediano: el más usado en frentes, buen equilibrio entre textura visible y facilidad de aplicación
- Grano grueso: efecto rústico marcado, ideal cuando se busca un contraste de textura deliberado en un sector del frente

Cómo se aplica
A diferencia de una pintura líquida que se da en dos manos finas, un revestimiento texturado suele aplicarse en una sola mano gruesa, con llana metálica o rodillo especial según el efecto buscado, y se trabaja la textura mientras el producto todavía está fresco. Requiere más práctica que pintar con rodillo convencional, así que si es tu primera vez conviene probar en un sector chico antes de encarar todo el frente.
Si tu fachada también necesita protección contra la lluvia además de textura, revisá nuestra nota sobre cómo elegir la mejor pintura exterior para el clima de Mendoza. Podés ver toda la línea de revestimientos o consultarnos en cualquiera de nuestras sucursales.


